Se dice en plan cachondeo de quien va pregonando que está a dieta, pero a la mínima se mete entre pecho y espalda un buen homenaje. Vamos, que hace la dieta a ratos y con mucha imaginación. La gracia es que se pone serio de boquilla, pero luego come como si no hubiera un mañana.
"Dice la Mari que está a dieta del burro, pero luego se casca una marinera, dos paparajotes y remata con una cerveza bien fresca."