Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, echando cuento o metiendo carreta, a veces puro chisme. También puede ser armar bulla por algo mínimo, como un loro que no se calla. En Cauca suena bien de barrio y sirve para cortar a la gente intensa con cariño, o con fastidio.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, echando cuento sin parar, a veces con chisme incluido. Es como soltar un monólogo eterno o ponerse a dar carreta, aunque nadie lo haya pedido. Puede ser en plan buena onda o ya medio cansón, cuando no deja meter ni una palabra. Y sí, suele venir con detalles de más.
Se dice cuando te pones a hablar y hablar, a veces sin parar, como en modo chisme o conversación eterna. Puede ser solo por gusto o porque te embalaste contando detalles que a nadie le cabían en la cabeza. En Risaralda es muy de parche, de esquina y de cafecito, y sí, te puede hacer llegar tarde.