En San Luis Potosí se usa para decir que alguien va con todo, sin frenos, ya sea trabajando, estudiando o en la fiesta. Es como ir a toda velocidad, echándole ganas a lo bestia y sin distraerse. A veces suena a cumplido, pero también puede ser advertencia de que alguien viene con todo y mejor hacerse a un lado.
Se dice de alguien que va muy bien arreglado y con pinta de ir estrenando, como de punta en blanco. No es solo la ropa, también la actitud: caminar con seguridad, postureo fino y un pelín de chulería castiza. Vamos, que va tan apañado que parece que va a una boda o a ligar fuerte.
En Córdoba se dice cuando alguien va a los pedos, con un ritmo tremendo y sin aflojar, ya sea caminando, laburando o haciendo mandados. Es como decir que viene embalado, que no lo parás con nada. No es que vaya prolijo, es que va fuerte y parejo, como si tuviera motor propio.