En Veracruz, alivianarse es soltar la tensión, dejar de hacerse bolas y ponerse en modo relax con sabor a costa. Es como decir que te calmas, te pones de buenas y ya no te clavas en los problemas. Entre son jarocho, brisa y una chela bien fría, cualquiera se aliviana, y la neta hasta el calor ayuda.
En Honduras se usa para decir que alguien se relaja, se quita un peso de encima o deja de andar todo tenso por la vida. Puede ser porque ya resolvió un problema, porque decidió no rayarse más o porque por fin vio que no era para tanto. Básicamente es soltar el estrés y respirar tranquilo, que falta nos hace.
En CDMX, alivianarse es cuando te relajas, te calmas o se te baja el estrés porque algo mejora o alguien te echa la mano. También se usa cuando te recuperas de un mal rato, una cruda o una bronca y ya vuelves a estar funcional. No va tanto de agarrar más chamba, más bien de sentirte más ligero.
En Monterrey y el norte, alivianarse es ponerse al tiro y reaccionar rápido cuando algo se complica. También se usa para decir que te calmas, te recuperas o te compones después de un susto, una cruda o un mal rato. Vamos, que te enderezas y vuelves a jalar como si nada. Bien regio y bien práctico.