Se dice cuando alguien cae al toque, sin vueltas y sin pensarlo mucho. Es como “de una” pero en modo acción: te lo proponen y ya estás yendo, a veces por manija o porque pinta. También puede sonar a que apareció de golpe, casi sin avisar. Bien de charla cotidiana, bien del norte.
"Le tiré a Raúl que había asado y se vino de una. No llegué ni a prender el fuego y ya estaba golpeando la puerta con una birra y pan."