Se usa cuando algo se vende rapidísimo porque todo el mundo lo quiere, como si desapareciera de la mesa en un abrir y cerrar de ojos. Es la versión zuliana de decir que algo vuela, que no dura nada. Y honestamente, si es pan de piquito de verdad, normal que no quede ni la sombra.
Se dice cuando algo se vende rapidísimo o la gente lo compra sin pensarlo, porque está de moda o porque es una tentación. Vamos, que vuela del mostrador. En Guayama suena bien de panadería de barrio, de antojo serio. Y sí, da hambre solo de escucharlo.
Se dice cuando algo o alguien se vende rapidísimo, como pan caliente, porque está de moda o porque lo saben chamuyar bien. Puede ser literal, tipo un producto que vuela del mostrador, o figurado, tipo una persona que se autopromociona y consigue laburo, canjes o clientes a lo loco. En Buenos Aires suena bien porteño y medio sobrador.