Se dice para invitar a alguien a bajar un cambio, relajarse y tomarse las cosas con calma. No siempre es literal, aunque el mate ayuda. Va de frenar la ansiedad, charlar tranqui y disfrutar el momento sin apuro. Muy de Uruguay, que te lo sueltan como consejo y también como palito cuando andás acelerado.
Se dice cuando alguien se toma un rato para cebarse un mate, ya sea en casa, en el laburo o donde pinte. No es solo tomar la infusión, es hacer una pausa y bajar un cambio: charlar, chusmear un poco o mirar el viento patagónico sin culpa. Excusa perfecta y bastante sagrada.
Se dice cuando te vas a cebar un mate, solo o en ronda, para hacer una pausa y charlar un rato. En La Pampa y en casi toda Argentina es plan social y excusa perfecta para ponerse al día, chusmear un poco o arreglar el mundo. Si hay termo y yerba, ya está armada la juntada.