En Valpo se usa para decir que alguien se va a dormir una siesta brígida, de esas largas y pesadas donde desapareces del mapa un buen rato. Es como meterse en un túnel oscuro y no saber nada del mundo exterior. Suena dramático, pero la verdad es que dan unas ganas locas de hacerlo después de un buen plato de porotos.
Se usa cuando alguien se manda una decisión a lo loco, sin pensar mucho en lo que puede pasar después. Es como decir que se lanzó de cabeza a algo medio oscuro y misterioso, confiando en la suerte más que en el cerebro. A veces sale bien, a veces quedas pagando, pero igual tiene su adrenalina.