Dicho chileno para quejarse de algo que se alarga una eternidad y se hace pesado, como una reunión, una fila o un trámite. Juega con la talla de que en Chile siempre hay feriados y fines de semana largos, así que todo se siente eterno. Sirve para exagerar con humor y tirar la indirecta sin llorar.
"Compadre, la junta vecinal se alargó tanto que ya iba en la segunda empanada y seguía, más larga que un feriado en Chile."