Se dice de alguien que anda con una suerte bárbara, de esas que no se explican ni con estampitas. Es como tener un santo personal que te empuja las fichas para que siempre caigan a tu favor. Se usa en tono de broma, medio envidioso pero con cariño, cuando a alguien le sale todo redondo de casualidad.
"No puede ser, loco: te encontraste plata en la campera y encima te subieron el sueldo. Vos tenés el San Mirra, ya fue."