Expresión formoseña para decir que alguien anda con poca plata, casi pelado de efectivo, pero igual se hace el canchero como si no le importara nada. Es esa mezcla rara de estar seco y al mismo tiempo hacerse el relajado. Muy de charla entre amigos cuando se habla de salir, gastar o invitar algo, y hay más ganas que billetes.
Se dice cuando alguien anda desinhibido, suelto de cuerpo y sin estar pendiente de nada. Puede ser porque está de buen humor, porque se soltó con el coro, o porque le dio por hacer lo que le da la gana sin pena. No siempre es rebelde, más bien es que hoy vino sin freno. Y se nota.
Se dice en Buenos Aires cuando alguien anda demasiado suelto de lengua o de sentimientos: tirando chamuyo romántico, poniéndose meloso o haciendo escenas de novela. Va en tono de cargada entre amigos, como diciendo que se soltó y está re intenso. No siempre es malo, pero te lo van a descansar un rato, obvio.