Expresión campechana para cuando alguien liga, conquista o se consigue pareja casi sin buscarlo, como si se encontrara algo chido tirado en el suelo. Es como decir que tuvo suerte en el amor y se llevó un premio inesperado. Suena inocente, pero trae su picardía escondida, y la banda la usa con bastante cotorreo.
En Madrid se dice cuando, sin comerlo ni beberlo, te comes un marrón inesperado o te metes en un lío por pura mala suerte. Como cuando pisas un chicle y se te queda pegado en la suela: no lo buscabas, pero ahora te lo llevas contigo un buen rato. Muy de quejarse y seguir tirando.
En Valencia se dice cuando alguien se te pega sin invitación y ya no hay manera de quitártelo de encima. Aparece en una quedada, en un plan tranquilo o en un evento y se queda como si fuera parte del grupo de toda la vida. Vamos, el típico que cae de rebote y se acopla. Y encima tan pancho.