Dicho bien quindiano para soltar cuando algo sale mal, da pena ajena o queda como un desastre total. Es como decir qué cosa tan fea o qué embarrada, pero con ese toque dramático sabroso de la región. Sirve para planes flojos, chascos y situaciones que dan ganas de irse sin despedirse.
"Llegamos al paseo y estaba lloviendo a cántaros, sin música y sin asado. Todos con cara larga y mi tía: qué fatalería, mijo."