Interjección salvadoreña todoterreno para soltar sorpresa, enojo, susto o emoción sin decir una grosería. Es como un freno de mano cuando se te iba a salir algo más pesado. La tirás cuando algo te deja helado, cuando la cagás un poquito o cuando pasa algo buenísimo. Suena bien de barrio y salva vidas.
Interjección muy usada para expresar sorpresa, enojo leve, frustración o hasta admiración, según el tono. Es como un sustituto suave de groserías más fuertes, así que la puedes decir delante de la abuela sin que te desherede. En Nicaragua sale casi sin pensar cuando algo sale mal o pasa algo inesperado, y la verdad es que suena bien sabroso.
Es un comodín bien chapín que se suelta cuando algo te sorprende, te enoja, te asusta o te deja en shock. Sirve para desahogarte sin decir una grosería más pesada. Es como un grito de emoción o frustración que encaja casi en cualquier situación, y la verdad es que suena bien sabroso al decirlo.
Interjección bien hondureña para soltar sorpresa, enojo o susto, tipo un ¡caramba! pero con más sabor. Sirve para reaccionar a un chisme, una metida de pata o una noticia heavy, y queda perfecta si la alargás: púchicaaa. No es insulto, pero sí viene cargadita de emoción, así que usala con ganas.
Expresión multiusos bien salvadoreña que sale sola cuando algo te sorprende, te cabrea o te deja con la boca abierta. Sirve para quejarse, desahogarse o reaccionar a cualquier cosa intensa del día a día. Es como el comodín emocional del salvadoreño promedio, y la verdad es que suena sabroso cuando se suelta con sentimiento.
Expresión súper versátil del habla salvadoreña que sirve para casi todo: sorpresa, enojo suave, frustración, admiración o hasta para rellenar cuando no sabes qué decir. Es como un comodín educado que suena fuerte pero no es tan grosero. Y hay que admitir que queda sabroso en casi cualquier frase cotidiana.
Expresión todoterreno muy chapina que sirve para casi todo. Se usa para sorpresa, enojo, frustración, asombro o cuando uno ya no halla qué más decir. Es como el comodín dramático del vocabulario guatemalteco, suena fuerte pero es bastante light. Y la verdad es que queda bien en casi cualquier chisme.
Interjección bien chapina para soltar cuando algo te sorprende, te frustra o te deja con la boca abierta. Puede ser un ¡no jodás!, un ¡qué chilero! o un ¡qué mala onda!, según el tono y la cara que pongás. Es de esas palabras comodín que te salvan la reacción sin ponerte demasiado pesado.
Interjección bien chapina para soltar sorpresa, asombro, enojo suave o admiración cuando pasa algo inesperado. Es como decir ¡caramba! o ¡no jodás!, pero con sabor guatemalteco y sin irte tan pesado. La oís en la calle, en la casa y hasta en el bus cuando algo sale de chiripa.
Expresión multiusos bien chapina que se suelta para casi todo: sorpresa, enojo, alegría, susto o hasta cuando te pegas en el dedo chiquito. Es como el comodín emocional del guatemalteco, suena fuerte pero es bastante light. Y la verdad, queda perfecto tanto para celebrar como para desahogarse sin decir una grosería pesada.