Se dice cuando alguien se desata comiendo y entra en plan bestia, como si le hubieran dado permiso para arrasar el bufé. No es solo tener hambre, es mandarse sin culpa y repetir hasta que la mesa pide auxilio. Muy de juntada, asado o cumple, y sí, da un poco de vergüenza ajena.
"Che, en el cumple de la tía me puse en modo chancho y le entré a las empanadas, al asado y a la torta. Después no podía ni atarme las zapatillas, un desastre."