En Bolivia, sobre todo entre jóvenes, parquear no es solo dejar el auto quieto, es salir a dar vueltas, chismear y pasarla bien con la banda en alguna plaza, el Prado o donde pinte. Es como decir salir a huevear un rato, sin mucho plan pero con ganas de matar el aburrimiento. Y la verdad, tiene su encanto.
En Puerto Rico se usa parquear como sinónimo de estacionar o aparcar, sobre todo hablando del carro. Es bien del día a día: parquéate aquí, no te parques ahí, voy a parquear un momento. Suena más calle y más rápido que decir estacionar. Y sí, a veces es puro Tetris urbano buscando el huequito perfecto.
En Panamá, parquear es salir a pasar el rato con los amigos, sin mucha planificación, solo vacilar, hablar paja y relajarse donde sea. Puede ser en la casa de alguien, en la esquina, en un estacionamiento o donde caiga la noche. No tiene nada que ver con estacionar el carro, aunque a veces también pasa.
En Lara se usa parquear para decir que alguien se queda pegado mirando a otra persona, normalmente porque le parece atractiva. Es como quedarse en modo estatua, sin disimular, con la mirada fija y cara de bobo. No tiene que ver con estacionar el carro, aunque la idea es la misma: te quedaste ahí plantado.