En Nicaragua el guarapo es una bebida bien popular hecha con jugo de caña de azúcar, normalmente bien dulce y servida fría para matar el calorazo. Es de esas cosas que te tomas en ferias, fiestas de pueblo o en la calle y sientes que te revive el alma. Y la verdad, cuando está bien hecho, entra solo.
En el Cauca le dicen guarapo a una bebida casera hecha con jugo de caña de azúcar que se deja fermentar. Puede salir suavecito o pegar durísimo, según quién lo prepare y cuánto lo dejen. Es típico en el campo y en parrandas, y si te confías, te tumba sin avisar. Rica, pero traicionera.
En Santander, además de la bebida de caña, guarapo también se usa para hablar de un chisme bien jugoso, de esos que corren de boca en boca y dejan a todo el mundo pegado a la historia. Es como decir "el cuento" o "la novela" del barrio, pero con saborcito. Y sí, a veces engancha más que el azúcar.
En Táchira cuando dicen que algo es un guarapo no están hablando del jugo de caña, sino de un chisme bien sabroso o de un problema enredado que tiene a todo el mundo pendiente. Es como ese bochinche que corre por el barrio y que nadie se quiere perder. Y hay que admitir que la palabra suena demasiado sabrosa.