En Colombia se usa mamola para decir que algo está muy bueno, muy bacano o que impresiona bastante, ya sea una persona, un plan o un objeto. Es como soltar un cumplido con sabor costeño, medio exagerado, pero con cariño. No es la palabra más fina del mundo, pero tiene su encanto y se siente bien callejera.
Se usa para cortar de raíz una idea o una petición: es un no rotundo, tipo ni lo sueñes, ni por el putas, olvídalo. Va con tono burlón y a veces con risa, como diciendo qué cuento tan bravo. En el Cauca suena bien de calle y sirve para bajarle el humo a cualquiera.
En Huila se suelta mamola cuando a alguien le van a decir que no, pero con saborcito burlón. Es como cortarle las alas a la ilusión del otro y recordarle que ni soñando le van a dar lo que pide. Sirve para bajar de la nube a la gente confiada, aunque a veces da hasta risa usarla.