Frase para decir que sí, que estás oyendo el ruido o las palabras, pero que no estás prestando atención de verdad. Se usa cuando te hablan de algo que te da igual, te aburre o estás en otra. Queda medio educada, pero tiene su veneno pasivo agresivo, como diciendo: ajá, sigue nomás.
Cuando alguien está soltando una catarata de palabras innecesarias y tú te haces el 'interprete ausente', pero disimulando cara de póker para no romper la ilusión.