En Colima se dice cuando algo te da un susto o un nervio tan fuerte que te quedas paralizado, como si el cuerpo se te enfriara de golpe. No es que baje la temperatura, es que el miedo te deja tieso y sin reacción. Muy típico para historias de fantasmas, ruidos raros o cuando te sacan un susto de la nada.
En Nicaragua se usa para decir que estás nervioso, con ansiedad o con un susto metido en el cuerpo, como cuando algo te preocupa tanto que te quedás frío. Puede ser por un examen, un problema serio o una noticia que te tiene con el corazón en la boca. Y sí, la sensación es fea, pero la expresión tiene su gracia.
En Tucumán se dice estar helado cuando estás sin un mango, con la billetera tiritando y la cuenta bancaria pidiendo auxilio. Es como sentir el fresquito del desempleo o de la quiebra rondando la esquina. No es literal de tener frío, es de estar seco de guita, y la verdad es que duele bastante.
En Jalisco se usa para decir que alguien se queda totalmente desconcertado, sorprendido o en shock por algo que no se esperaba para nada. Es como si el susto o la noticia le congelaran el cuerpo y la mente. No es solo tener frío, es quedarse tan impactado que hasta se te corta la respiración, y la neta sí suena dramático.