Se usa cuando te explotan bien sabroso en la chamba, haciéndote trabajar de más, con horarios inhumanos y casi sin paga ni reconocimiento. Es ese clásico jefe que cree que con un gracias o una pizza fría ya compensó todo el desmadre. Es una palabra fuerte y crítica, porque señala cómo te tratan como si fueras mano de obra desechable.
En Colombia, negrear es poner a alguien a camellar de más, casi siempre con mala paga, cero reconocimiento y horarios eternos. Es como decir que te están explotando laboralmente, pero en versión callejera. También se suelta en plan queja entre amigos cuando el jefe se pasa de vivo. Suena fuerte y va con rabiecita.
En Canarias se usa para hablar de cuando te pones a rajar de alguien, criticarlo a gusto o vacilarlo tanto que el otro acaba medio quemado. Es como el deporte oficial de la sobremesa familiar, con chisme, mala leche juguetona y risas. Bien usado es divertido, pero si te pasas, acabas montando un drama de telenovela.