Expresión costeña para decir que alguien es desesperadamente lento para hacer cualquier cosa, como un burro bajando la loma sin afán, mirando las nubes. Se usa para vacilar a la gente que se demora mil años en tareas simples. Es medio burla, pero con cariño, aunque a veces también va con su buena dosis de regaño.
Dicho para soltarle a alguien que va desesperantemente lento, que tarda la vida en hacer cualquier cosa y te saca de quicio. Es una comparación exagerada y muy de barra de bar, de esas que se dicen con sorna cuando el colega está empanado o se queda pensando en bucle. No es precisamente un piropo.
Dicho para vacilar a alguien que va lentísimo, que se demora una vida en llegar o en hacer cualquier cosa. La gracia es imaginarte al burro, que ni cuesta abajo se apura, como si le diera igual el mundo. Se usa en plan choteo, sin tanta maldad, pero deja claro que vas a paso de tortuga.
Dicho para burlarte, con cariño o con mala leche, de alguien que es lentísimo o que no agarra la onda ni con instrucciones. La imagen es un burro bajando despacito, con miedo a resbalar, y tú desesperándote. Se usa cuando alguien tarda siglos en hacer algo sencillo o reacciona a destiempo.
Se usa para decir que alguien es lentísimo, que reacciona tarde o que hace todo a paso de tortuga. Es una comparación bien de campo, medio en chiste, porque un burro bajando no va precisamente a los pedos. Ojo, suele sonar a cargada, pero más de broma que de maldad.