Se dice cuando te das un atracón de algo, pero en plan actividad o cantidad: una pechá de currar, de andar, de comer o de reír. Vamos, que te pasas tanto que acabas reventado y ya no te da el cuerpo. Muy andaluz y muy gráfico, porque suena a paliza con cariño.
En Andalucía, una pechá es una hartá, una cantidad enorme de algo, o una paliza de hacer lo mismo hasta reventar. Se usa mucho con verbos como limpiar, andar, currar o estudiar: te has pegado una pechá y acabas molío. Vamos, que no es mucho, es muchísimo, y encima te deja tieso.