En Puerto Rico se usa para describir ese estado brutal de estar llenísimo después de comer como si no hubiera mañana, con plato repetido y postre incluido. Es cuando sientes que el botón del pantalón está en huelga y solo quieres tirarte en el sofá a contemplar tu vida. Es exagerado, pero muy sabroso.
En Bogotá se usa para decir que algo da una pereza tremenda, que es aburridísimo o directamente un fastidio. Puede ser un plan, una clase, una fila eterna o una persona que no suelta el tema. Es muy rolo y suena perfecto para quejarse sin armar drama, pero dejando claro que qué mamera.
Jartera es cuando ya estás reventado de algo, saturado perdido, que no aguantas ni un minuto más. Puede ser de comida, de trabajo, de gente pesada o de la vida misma, según el día que lleves. Es como decir que estás hasta la coronilla, pero con más arte y con ese toquecito andaluz que lo arregla todo.
En Colombia se usa para hablar de un cansancio o aburrimiento tan pesado que ya no se aguanta más. Puede ser por trabajo, por estudiar o porque algo es tan fastidioso que provoca mandarlo todo a la porra. Es como decir que uno está mamado, pero con un toque más dramático y hasta un poco quejumbroso, y la verdad suena sabroso.
En Bogotá se usa para hablar de fastidio, pereza extrema o cansancio mental frente a algo que ya no se aguanta más. Es cuando una situación, plan o persona se vuelve tan aburrida o pesada que solo quieres huir. Es muy bogotano decirlo con un suspiro dramático, porque la jartera también tiene su estilo.