Se dice cuando te vas de foliada, o sea, a una fiesta popular gallega con panderetas, gaitas, cantos y baile, normalmente en una taberna o en la plaza. La cosa suele empezar tranquila y acabar a horas indecentes, con la gente desmadrada pero feliz. Y sí, el licor café suele aparecer como por arte de magia.
"Fuimos de foliada al pueblo y entre panderetas, gaitas y licor café acabamos a las cinco, cantando a grito pelao y buscando churros como si nos fuera la vida."