Se dice cuando acabas reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por encima. Puede ser por pega, por carrete o por un día de trámites eternos, aunque no hayas hecho nada tan épico. Es bien chilena y sirve tanto para cansancio físico como para quedar molido de puro estrés. Te deja clarito el nivel de destrucción.
Se dice cuando alguien queda reventado, molido o hecho polvo, ya sea por una fiesta, brete pesado o porque la vida pegó duro. También vale para cosas que están en mal estado o medio destruidas. Es una forma bien tica de resumir: no doy más y ocupo cama ya. Y sí, suena dramático, pero funciona.
Se usa para decir que alguien está reventado, destruido, ya sea por cansancio, por una mala noche o porque la vida le pasó por encima como bus urbano en hora pico. Es como decir que estás en las últimas, todo adolorido y sin ganas de nada. Suena fuerte, pero también tiene su punto de drama gracioso.