Se dice cuando alguien desaparece de un lugar rapidísimo, casi sin que nadie lo note, como si se desintegrara en el aire. Se usa mucho para el que se borra de una juntada, de un quilombo o de una situación incómoda. Es como tener superpoder de fuga, pero versión criolla y bastante cobarde a veces.
Se usa cuando alguien desaparece de golpe, sin dejar rastro, ya sea de un lugar, de una relación o de un compromiso que pintaba pesado. Es como que la persona se evapora, se la lleva el viento fueguino y no la ves más. Suena medio dramático, pero también tiene su gracia cuando el que se borra es un caradura.