Se dice cuando alguien está tan cansado, hecho polvo o medio pachucho que parece que ya no camina, que lo tienen que llevar arrastrando. Vale para resacas épicas, semanas sin dormir o días de curro que te dejan tieso. Es bastante gráfica y un pelín dramática, justo por eso funciona tan bien.
Se dice cuando alguien está tan cansado, hecho polvo o destrozado que ya no puede con su alma y casi hay que recogerlo del suelo. Vale para resacas épicas, curros eternos o entrenos que se te han ido de las manos. Es una forma muy gráfica de decir que estás fundido, y la verdad es que tiene bastante gracia.