Se usa cuando alguien se queda dándole vueltas a algo y termina confundido, inquieto o medio paranoico. Es como estar preocupado porque algo no cuadra o porque te dejaron pensando de más. Muy de conversación cotidiana, de esas que salen después de una charla rara o un comentario con doble filo.
"Mano, después de hablar con mi suegro me quedé bien rayado, siento que me tiró indirectas. ¿Tú crees que ya me agarró mala idea o qué?"