Se dice cuando alguien está rayado, o sea, nervioso, estresado o dándole mil vueltas a algo. La imagen del perico es para exagerar lo inquieto que estás, como si no pudieras quedarte quieto ni un segundo. Va perfecto para cuando te comes la cabeza por una tontería y te pones intenso.
"Ya cálmate, causa, estás rayado como un perico desde que dijeron que mañana revisan cuadernos y ni has hecho la tarea."