Engañar a alguien dándole algo de peor calidad o distinto a lo que se había prometido. Vamos, colársela bien colada al personal.

"El nota me prometió un móvil nuevo de última generación y al final era un cacharro reventao; me dieron gato por liebre pero de manual."

Significa engañar a alguien dándole una cosa por otra, normalmente algo peor de lo prometido. Vamos, venderte la moto y que luego sea una bici sin frenos. Es un dicho clásico en todo el español, no solo de Granada, y se usa tanto para timos como para chapuzas del día a día. Y sí, duele cuando te la cuelan.

"Miguel nos vendió una ruta épica por el cañón, con cascadas y cabras montesas, y al final era un paseo de diez minutos hasta el bar del polígono. Bocata tieso, cañas calientes y cero aventura. Nos dio gato por liebre."

Se dice cuando alguien te engaña y te cuela una cosa peor o más barata haciéndola pasar por algo bueno. Vamos, que te la meten doblada con una sonrisa: te prometen jamón del bueno y te dan choped. Es un clásico para timos, chapuzas y vendedores con mucha labia.

"El del bar me juró que era tortilla casera y era de brick, tronco. Me dio gato por liebre y encima me cobró como si fuera de la abuela."

Prometer enseñanzas de un gurú iluminado y acabar asistiendo a un taller online donde simplemente te recuerdan que bebas agua.

"Nos inscribimos al curso ultimate de mindfulness porque prometía claridad ancestral y equilibrio cósmico. Terminamos reclamando nuestras neuronas perdidas mientras el instructor decía: 'Sean como el H2O'. ¡Nos dio gato por liebre en versión cautivadora!"

Se dice cuando te la cuelan y te venden una cosa por otra, normalmente algo peor o más barato haciéndolo pasar por bueno. Vamos, un engaño con toda la cara. Vale para timos pequeños del día a día o para estafas más serias. Y sí, suena a cocina medieval, pero sigue vivita.

"El del mercadillo me juró que eran Nike originales y al llegar a casa ponía Nikel. Me dio gato por liebre y encima se quedó tan pancho."

Expresión clásica para cuando te la cuelan y te venden una cosa como si fuera la buena, pero en realidad es una cutrez o una versión barata. Vamos, que te engañan con toda la cara y tú te quedas con el gato en la bolsa. Se usa mucho con compras, timos y chapuzas varias.

"En el mercadillo me juraron que las zapatillas eran originales y a la semana ya estaban despegadas. Vamos, me dieron gato por liebre y encima sin ticket."

Se dice cuando alguien te engaña y te cuela una cosa por otra, normalmente de peor calidad, esperando que no te enteres. Vamos, que te la intentan colar con toda la cara. Es un clásico para hablar de timos, chapuzas o promesas infladas. Y sí, da una rabia fina cuando caes.

"El del bar me vendió “jamón ibérico” y eso era choped con glamour. Nos dio gato por liebre y encima lo cobraba como si fuera de bellota."

Se dice cuando te engañan y te cuelan algo peor haciéndote creer que es bueno, fino o de primera. Vamos, que te la meten doblada con una sonrisa: pagas por liebre y te llevas gato. Vale para compras, curros, ofertas milagro y cualquier timo con pinta decente. Clásica y muy de aquí.

"En el bar me vendieron “jamón ibérico” a precio de oro y sabía a plástico. Vamos, que me dieron gato por liebre y encima me cobraron el pan aparte."

Se dice cuando te engañan y te cuelan algo peor de lo que te prometieron, como si te vendieran una cosa y luego fuera otra. Vamos, que te la meten doblada con una sonrisa. Es un dicho clásico en todo el mundo hispano, no algo exclusivo de Canarias, y sigue funcionando de lujo.

"Me vendieron el móvil “nuevo” y venía con la batería tiesa y la pantalla rayada. Vamos, que me dieron gato por liebre y encima el nota se quedó tan pancho."

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