Se usa para decir que alguien está demasiado dulce, cariñoso o meloso, tanto que ya casi empalaga. Es como cuando a una persona se le sube el azúcar del romanticismo y anda repartiendo besitos, abrazos y palabras cursis a todo el mundo. A veces hace gracia y a veces provoca decirle que se calme un poquito.

"Desde que tiene novia nueva, el pana Luis anda todo azucarado, manda notas de voz cantando vallenato y hasta le escribe poemas en los estados de WhatsApp."

Se dice cuando alguien anda demasiado dulce y buena onda, como si estuviera en modo cariñoso y amable a tope. Puede ser genuino o sonar medio sospechoso, tipo que quiere algo o está quedando bien. Vamos, que está meloso, atento y con una sonrisa pegada que hasta empalaga un poquito.

"Oye, ¿y tú qué? Ayer estabas renegón y hoy estás azucarado, invitando café y diciendo “gracias” por todo. ¿Qué hiciste o qué necesitas?"

Cuando alguien está de un humor tan dulce que parece tener una sobredosis de alegría o cursilerías.

"¡Mirá a Ernesto! Desde que anda con Luisa, vive tan azucarado que hasta las hormigas lo siguen."

Se dice cuando alguien anda demasiado dulce, amable y sonriente para lo que es normal en esa persona. Como si de repente le hubieran echado azúcar al carácter y se le hubiera olvidado el modo gruñón. Suele llevar un puntito de sospecha o cachondeo, tipo: a ver qué quiere o qué pasó.

"Hoy el jefe cayó saludando a todo el mundo y hasta invitó café. Nah, ese man amaneció azucarado, fijo le aprobaron el bono o algo."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!