Se usa para decir que alguien está temblando de nervios, de frío o de cagazo, como si estuviera en Bariloche en pleno invierno patagónico. No va de terremotos, va de tiritar y estar hecho un flan antes de algo heavy: rendir, encarar a alguien o mandar un audio comprometedor. Y sí, suena exagerado, pero funciona.
"Mirá a Juan, va a pedirle salir y anda temblando como en Bariloche, pobre. Dale un mate y que respire, que si no se le traba la lengua y la pifia."