Se dice cuando alguien te suelta un beso rápido y con mucho cariño, normalmente en la mejilla, de esos que vienen con apretón, olor a casa y cero vergüenza. Muy de abuela, de tía y de pueblo, cuando hace siglos que no te ven. No es romántico, es puro afecto manchego del bueno.
"Llegué al pueblo y mi abuela ni hola ni nada, me agarró del carrillo y me dio el besico manchego. Entre eso y el achuchón, casi se me cae la gorra al suelo."