En Quindío se usa para cuando alguien se pone todo agrandado, hablando como si fuera la última Coca-Cola del desierto. Puede ser porque presume, exagera historias o se cree más fino que los demás. Es como decir que se le subieron los humos a la cabeza, y la verdad, a veces da más risa que rabia.
En el chismecito mexiquense, elevarse es hacerte el zen cuando por dentro traes el caos. Es mantener la cara seria, como si nada te afectara, aunque el chisme esté tan bueno que te quieres aventar al drama. Es fingir que no te importa, pero por dentro ya armaste la telenovela completa. Y la neta, a veces sí funciona.
Forma divertida de decir que alguien se pone místico o profundo después de unos cuantos rones. Empiezan a hablar como si fueran filósofos iluminados, pero en realidad nadie les entiende.
Se dice de alguien que se agranda y se cree la gran cosa de la nada, como si estuviera por encima del resto. Vamos, que le subió el ego a la cabeza y ahora anda con aires de superioridad sin tener con qué. Se usa mucho para bajarle la llanta a quien se pone sobrado.