Dicho riojano para montar una quedada con la excusa perfecta: zamparse unos fardelejos, ese dulce típico de Arnedo que entra solo. Se usa cuando quedas con la cuadrilla, hay charla, risas y algo de picoteo, pero el plan gira alrededor del postre. Vamos, merienda con orgullo y azúcar.
"Este finde echamos la fardeleada en casa de Javi, tú trae los fardelejos de Arnedo y yo pongo el vino, que luego acabamos cantando jotas en la cocina."