En Colombia se usa para hablar de alguien que se la pasa inventando cuentos, excusas o promesas que nunca va a cumplir. Es el típico personaje que habla y habla, vende humo y al final nada que nada. Básicamente es ser cuentero profesional, y hay que admitir que a veces hasta entretiene.
En Antioquia se dice cuando alguien habla de más y puro cuento, tirando promesas al aire o echándose flores sin sustento. Es como inflar un globo con palabras hasta que queda enorme, pero vacío. Se usa para señalar al que vende humo, enamora con carreta o se agranda con historias que no cuadran. Y sí, da risa cuando se le nota.