Se dice cuando alguien te está dando la lata sin parar: insiste, repite lo mismo, te taladra con un tema o te mete prisa hasta que acabas harto. Vale para personas, anuncios, vecinos y hasta el colega pesado del grupo. Vamos, que te están machacando la cabeza y no hay quien desconecte.
Frase utilizada para referirse a alguien que insiste tanto en algo que termina haciendo más ruido que una txalaparta desafinada.
Se usa para hablar de alguien que insiste sin parar, que está todo el rato con lo mismo y acaba cansando como un tambor maldito en la cabeza. Puede ser la típica persona que repite una idea, una queja o una petición hasta que te rinde por agotamiento. Y hay que admitir que a veces funciona demasiado bien.