Qué significa
Se dice cuando alguien no para de hablar, dale que dale con lo mismo, o se pone a meter ruido con comentarios, quejas o cháchara hasta hartar. La imagen viene de la matraca, ese trasto escandaloso que no descansa, así que la frase pinta justo eso: una persona cargosa, repetitiva y cansina.
Ejemplos de uso
"Che, dejá de sonar la matraca, pibe, que desde ayer venís contando lo del perro que baila cumbia y ya nos lo sabemos de memoria."
"Apenas la vecina vio a Carlos bajarse del carro con otra jeva, empezó a sonar la matraca por todo el pasillo del bloque, hasta el portero se enteró del chisme."
"Mi tío arrancó a sonar la matraca con que antes todo era mejor y en la mesa ya nadie sabía dónde meterse."
"No le digas nada a la Yoli porque te suena la matraca tres horas seguidas y encima te lo repite mañana."
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De dónde viene
La expresión sale de la matraca, un instrumento de madera que mete un traqueteo seco y repetitivo. En español, esa idea del ruido machacón pasó a usarse para la gente que habla sin parar o insiste tanto que termina agotando. De ahí también va emparentada con decir dar la matraca.
Otras formas de decirlo
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