Se dice cuando alguien te está machacando con lo mismo, insistiendo sin parar o dando la lata hasta que te saca de quicio. Vamos, que no te deja en paz ni un segundo y te tiene la cabeza frita con el tema. Vale para colegas, familia o quien sea. Y sí, a veces todos somos el brasas.
"Tío, deja de darme la brasa con lo del gimnasio, que hoy no voy y punto. ¿Quieres que te lo escriba en una pancarta o qué?"