Se dice cuando alguien por fin cede, afloja o acepta algo después de estar terco, necio o diciendo que no ni a bala. Vamos, que te haces el duro un rato, pero al final te toca tragarte el orgullo y cambiar de idea. Es bastante común en todo el mundo hispano, pero en Huila también se oye mucho.
"Mi primo juraba que no iba a salir, pero le metimos tanta habladera que dio el brazo a torcer y terminó en la rumba con nosotros hasta tarde."