En RD se usa para hablar de alguien que habla y habla bonito para convencerte de algo, casi siempre con malicia o con mucha labia. Puede ser coqueteo intenso, promesas vacías o puro mareo para que caigas redondito. Es como vender humo con flow dominicano, y hay que admitir que a veces hasta entretiene.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, metiéndote un monólogo eterno sobre un tema que a veces ni importa tanto. Es como dar la lata, pero versión parlanchina, con cháchara y cero pausa. En Puerto Rico se usa para señalar al que no suelta el tema ni aunque le cambies la conversación.
Empezar a hablar mucho, meter mucho cuento o labia. Se usa cuando alguien está tratando de convencerte de algo sin parar, casi hasta marearte.
Soltar una charla larga y entretenida, tipo embobadora, que hace que termines riéndote de lo tensa que puede parecer en un principio.