Se dice cuando te resfrías o te enfermas por exponerte al frío, al viento o a cambios bruscos de temperatura. En Puno, con ese helaje que te cala hasta los huesos, es casi una advertencia de mamá o de abuela: abrígate bien, porque si te confías, al día siguiente amaneces moqueando.
"Ya pues, ponte la chompa y la bufanda, no te hagas el valiente. Con ese viento del lago vas a coger frío y mañana no vas a poder ni hablar."