En Trujillo se dice que alguien está choclo rojo cuando se pone rojísimo, como tomate, por vergüenza, por el calor o por haberse achicharrado al sol. Es una forma bien criolla de vacilar el rubor ajeno sin tanta maldad, solo para remarcar que la cara ya parece semáforo en rojo.
"Le dijeron que cante en la reunión y, ala, se puso choclo rojo, con la cara prendida como si hubiera estado en la playa todo el día."