Expresión utilizada para decirle a alguien que se calme, relaje o tome las cosas con más tranquilidad. Ideal cuando alguien está más nervioso que perro en parque de gatos.
Se dice para pedirle a alguien que afloje un poco, que se calme y baje la intensidad cuando está re manija, acelerado o sacado. Es como decirle que deje de ir a mil y se tome las cosas con más tranquilidad. Muy de charla cotidiana, y suele venir con tono de aviso amistoso o de reto suave.
Se dice para pedirle a alguien que afloje, que se calme y le baje a la intensidad. Es como decirle que deje de ir a mil, que no hace falta ponerse loco ni discutir por todo. Muy de charla cotidiana, con tonito de amigo que te frena antes de que te vayas al pasto.