Se dice cuando alguien anda bien relajado, sin prisas ni preocupaciones, como en modo vacaciones. Va a su rollo, disfrutando el momento y sin estrés, aunque el mundo se esté cayendo. En Coahuila suena muy de compas, para describir a ese que ya acabó lo suyo y ahora nomás anda a gusto, bien campante.
En Tamaulipas se usa para decir que alguien anda de parranda, brincando de fiesta en fiesta, como si no existieran ni la chamba ni el descanso. Va con tono de carrilla, porque suena a que la persona trae puro desmadre y cero responsabilidades. Vamos, el que vive en modo fin de semana eterno.