Se dice cuando alguien por fin le agarra el ritmo a algo: entiende la dinámica, se adapta y se integra sin ponerse tieso. Es como “cogerle la onda”, pero con sabor deltano, porque el calipso es parte del ambiente y la fiesta. Vamos, que ya no está perdido y hasta se suelta.
"Chamo, tú llegaste ayer y ya agarraste el calipso: te montaste en la curiara, te aprendiste el camino y hasta estás echando un pie en la plaza."