Se dice cuando te quedas pegado en un sitio más de la cuenta, como si fueras un tren que se parquea en la parada y no arranca. Puede ser porque estás parchando sabroso, porque te dio pereza moverte o porque la charla se alargó sin avisar. Muy de visita que era “un ratico” y termina siendo media vida.
"No, parce, yo iba por un tintico y ya llevo dos horas en la tienda, haciendo estación con los manes y echando chisme. Mi mamá ya me escribió tres veces."