En la Araucanía se usa para hablar del típico cabro agrandado, medio cuico y canchero, que presume de sus conquistas amorosas y de lo mino que se cree. Siempre anda pasado a perfume, con la ropa bien producida y el ego por las nubes. A veces da risa, a veces da vergüenza ajena, pero siempre se nota a kilómetros.
En Chile se usa para hablar del típico cuico agrandado, casi siempre hombre joven, que se cree el rey del carrete y el más mino del lugar. Anda lleno de pinta, muy preocupado de la ropa de marca y la pose, pero suele caer medio pesado o sobrado. Es medio insulto, aunque algunos lo asumen con orgullo, lo que igual tiene su gracia.