Se le suelta a alguien cuando ya cayó en la broma, el engaño o la troleada y ni cuenta se dio. Es como decirle que ya lo agarraron de punto y lo “convirtieron” en víctima oficial del chiste. Va con tono burlón, entre patas, para rematar la jugada y reírse un rato.
"Te vendieron la rifa del perro del vecino y encima pagaste doble. Ya fuiste convertido, causa, qué palta."